domingo, 17 de junio de 2012

CAPITULO IX


A la mañana siguiente todos están muy contentos porque ya han conseguido sus dos objetivos el de conseguir el beato de Liébana y el de robar el arca santa, así que deciden volver otra vez a Cádiz que era de donde venían para darle los objetos que habían conseguido a su califa. Cuando están de camino un joven musulmán ve el beato que ellos llevaban y piensa que seria buena idea robarlo. Cae la noche y los musulmanes se van a dormir y en eso momento el joven musulmán aprovecha y coge el beato  y piensa:

Debería matarlos porque si no pueden que ellos me lo vuelvan a robar asi que yo creo que debería matar a los tres pero tengo que tener cuidado porque si dejo alguna prueba puede que maten así les matare con mucho cuidado.

En el momento que le va a clavar la espada a Jamal este se despierta y empiezan a pelear todos con  mucho alboroto. Después de muchos puñetazos, patadas, luchas con espadas y muchas mas cosas el joven musulmán consigue matar a los tres ya que a el su padre le había enseñado a manejar muy bien la espada y a defenderse.
Él se llamaba khalaf y tenia 25 años el era un apuesto joven muy guapo. Tenia el pelo castaño y bastante largo ya que en aquella época era típico llevar el pelo largo, tenia los ojos muy grandes  y resaltaban mucho porque eran rojos, era de una estatura media y era delgado. El era muy amable y simpático ya que con todo el que se encontraba le saludaba y le decia صباح الخير  (BUENOS DIAS) aunque a veces se enfadaba y se ponía muy antipático y cuando te lo encontrabas te empezaba a insultar y era mejor no cruzarse con él, tenia dos personalidades.

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