miércoles, 27 de junio de 2012

CAPÍTULO XXIII

Los chicos y el alcalde entran en una sala muy grande con estanterías llenas de cajas con papeles que se salen por los laterales.
mira, creo que esos son, id a mirar allí para ver si lo son.
Si, si lo son, ¿podemos ojearlos un rato?
Si, por supuesto que si.
El alcalde sale de la sala y deja a los cuatro chicos ojeando los papeles.
Al rato salen los chicos y dicen que muchas gracias, que ya han encontrado lo que querían. El alcalde se despide de ellos y ellos se van a su hotel a descansar.
Los chicos no se habían dado cuenta que David había robado un mapa de los documentos de la sala del alcalde, en el que ponía los sitios en el que puede que estuviese el beato de Liébana.

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