domingo, 24 de junio de 2012

CÁPITULO XVI

A la mañana siguiente Al kaim decide ir a buscar el Beato de Liébana, tiene muchos planes, pero va intentar hacer que no se note su preocupación debido a esa situación. Al kaim va por la noche enfrente de la mezquita, hace un agujero en el jardín que la rodea y...encuentra un pasadizo que le conduce directamente al Beato. Pero... cuando cree que todo ya está en sus manos, ve que los del ejército contrario, sus enemigos, se le han adelantado... no sabe qué hacer, si quedarse cruzado de brazos, y volver por donde ha venido o... contraatacar y matarles. Elige la primera opción, pero decide modificarla un poco, en vez de irse se queda quieto, en silencio, les sigue, y acaba descubriendo su escondite. Al día siguiente por la noche, va al escondite del otro ejército, roba el Beato, y encima, esa era solo la primera parte. La mañana siguiente manda a un ciudadano a cambio de dinero a la guarida para que les escriba una nota anónima que dice así:
¿Os creéis muy listos? Listos no es la palabra, os he descubierto y me llevo el Beato conmigo. Sabéis perfectamente que no soy un genio, pero si muy astuto
Cuando el jefe del ejercito contrario ve la nota no sabe  qué  hacer, empieza a dudar que alguno de su ejército es un traidor. Y empieza a pensar, pensar, pensar... y se queda dormido.
En sus sueños empieza a hacer una escena que le aclare la situación, acaba con una sola conclusión, EL EJERCITO CONTRARIO. Pero claro ninguna de las pruebas parece suya, menos el contenido y el resultado, así que empieza a despertarse para enfrentarse contra Al kaim. Pero para cuando él llega ya es demasiado tarde, Al kaim ya se ha ido sin dejar rastro.

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