lunes, 18 de junio de 2012

CÁPITULO XI


A la mañana siguiente  Khalaf iba paseando por el mercadillo, y, de repente encuentra a aquel vendedor que tanto ansiaba encontrar, con la mente bien en blanco, actuó como si nada y le propuso a un joven que por allí pasaba que si le podía hacer un favor a cambio de dinero. El favor era robarle el beato al comerciante. El joven aceptó sin pensárselo dos veces y esta fue la conversación con el vendedor, aquel muchacho y Khalaf:
-Hola...buenas, me llamo Jairo
-Hola, yo me llamo Khalaf
-Hola, ¿que desean?, bien sabrán que yo no me voy a presentar pues me toman por borracho y cualquiera me cambia de nombre, a lo que iba.¿Qué desean?
-Bien, hemos oído que usted es muy buena persona así que, por que no quedamos un día y hablamos más seriamente y a solas-Decía Jairo
-Bueno amigos espero verles pronto, yo ya me tengo que ir- Contestó Khalaf
-Adiós, bien muchacho con tal de que al final salga algo de dinero... que te parece si quedamos mañana- Dijo el vendedor
-Esta bien, pues mañana en la taberna “espuma fresca” a esta hora, adiós
Bien el plan era el siguiente, Khalaf hacía de actor secundario, como el que allí no pintaba nada, mientras que Jairo quedaba con el en la taberna, lo emborrachaba, se lo llevaba a un sitio escondido y lo mataba mientras que le robaba.
Una vez en la taberna:
-Hola
-Hola
-¿Quieres una cerveza?-Dijo Jairo
-Bueno si invitas tu-Le contestó el vendedor
Después de emborracharle, el vendedor empezó a delirar, le llevó al escondite y le mató cogió lo que Khalaf le pidió y al día siguiente se lo entregó.

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