lunes, 18 de junio de 2012

CÁPITULO X


Khalaf se va a Madrid  en busca de un comerciante que había escuchado que daba mucho dinero a cambio de objetos, reliquias, antigüedades u otras cosas de valor. El comerciante era un fanático de toda la antigüedad y su objetivo era recopilar todas las cosas antiguas para poder averiguar cosas sobre el Apocalipsis. Al comerciante de Madrid ya le habían arrestado muchas veces la guardia en los calabozos por decir cosas del Apocalipsis y aterrorizar a la población, la gente de Madrid le tenía como un loco chiflado que quería averiguar cosas que nadie sabía.
Khalaf emprende el camino hacia Madrid, en el camino se hace pasar por un mercader para que la guardia no le reconociera ni le intentaran robar el beato de Liébana. Tras cuatro largos días de camino en mula haciéndose pasar por un mercader llega a Madrid, allí se hospeda en un hostal no muy lejos de la plaza donde pasa por las mañanas el comerciante al que le quiere vender el beato .
Khalaf  por la tarde salió a dar una vuelta por los alrededores de la zona luego volvió a su habitación del hostal y estuvo pensando en como vendería el beato al comerciante, ya que muchos guardias de Oviedo se habían desplazado a Madrid para buscar al ladrón que había robado el beato y la arca santa, ya que tenía un valor injustificable. Al final Khalaf llega a la conclusión de que lo mejor sería atraer al comerciante a él y disfrazarse de un fraile para que por si acaso la guardia le pregunta a quién se lo ha comprado no sepa que a sido él, pero Khalaf todavía no sabe como atraer al comerciante y se queda toda la noche pensando alguna idea.
A la mañana siguiente Khalaf se encuentra con el vendedor y se lo lleva a un bosque de las afueras de Madrid. Allí mantienen esta conversación:
- Hola  tengo una cosa que podría interesarle.
-  ¿Qué es?
- el beato de Liébana que contiene mucha información del Apocalipsis
- me interesaría comprarlo por cuanto lo vende.
- por 400 sueldos es muy valioso, le estoy haciendo una buena oferta
- no tengo tanto dinero rebájemelo
- bueno vale se lo dejo en 350 sueldos
- vale acepto démelo
- OK esta muy bien me lo quedo
El comerciante le da el dinero y se va despidiéndose así:
- السلام عليكم
- igualmente السلام عليكم.
Se van cada uno por un lado. Esa misma noche Khalaf se arrepiente de haberle vendido el beato y piensa un plan muy ingenioso para recuperarlo.

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