CAPÍTULO VII
Al día siguiente los tres musulmanes se reúnen la habitación del centro de Oviedo para idear el plan del robo del arca santa.
Después de largas horas de discusiones Salim dice que seria bueno disfrazarse de monjes para no llamar la atención en la iglesia, pero Fatin le pregunta que qué harían con los guardias que estaban custodiando el altar mayor. Pero a Jamal se le ocurre que podrían prender fuego a algo que estuviese separado del altar mayor para que los guardias tuvieran que acudir a apagarlo con agua y así dejar el altar mayor sin protección para que los tres musulmanes tuvieran el camino libre para poder entrar en el altar mayor y poder robar el arca santa.
Al día siguiente los musulmanes se disfrazaron de monjes y se fueron a la iglesia. En ella iglesia, Fatin entra y prende fuego a un confesionario que había en el lado opuesto del altar mayor.
Los guardias acudieron inmediatamente a apagar el fuego, pero a Fatin le reconoce un guardia que custodiaba la entrada de la iglesia y les persiguen los guardias a los tres musulmanes y cuando se meten en un callejón sin salida entran en una fuerte pelea en la que salen victoriosos los guardias y ellos se esconden en hostal que no andaba muy lejos de allí para planear otro plan para poder conseguir el arca santa.
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