lunes, 23 de abril de 2012

CAPÍTULO VIII


CAPITULO VIII

Mientras que Fatin, Jamal y Salim están en el hostal deciden planear algo que pase lo que pase no salga mal, ya que todos sus planes habían fracasado. Deciden cambiarse por completo, quiere decir, se cambian la identidad y como no visten y actúan diferente. Así estuvieron un buen tiempo hasta que ya no hubo sospecha alguna. Con lo cual la primera parte de su plan ya estaba echa ahora lo difícil era la parte de repartirse el trabajo, Salim el más sociable se hizo pasar por policía y así consiguió emborrachar a los demás policías para que no estuvieran pendientes de lo que pasaba por la noche en la ciudad. Jamal estuvo hablando con el sacerdote y así le entretenía, y entre todo este transcurso de tiempo Fatin robó el Arca Santa. Mientras que Fatin la robaba se estuvo acordando de lo siguiente:
Sé que con  este tesoro nos irá muy bien pero también sé que no ha sido nada fácil llegar hasta aquí sin la ayuda de los otros compañeros, pero... Yo he sido el más inteligente de este plan así que en cuanto menos se lo esperen les haré la señal para que volvamos al hostal y allí podré engañarles para quedarme yo con todo este maravilloso tesoro.
Mientras que los demás ya habían cumplido con su parte Fatin llego al hostal allí escondió el Arca Santa y después de todo esto les llamó y aquí les contó la siguiente “mentira”:
- Ha sido muy difícil conseguir el Arca Santa y no.... No he podido conseguirla, dijo Fatin.
- ¡¿Cómo?! Parece mentira que de todos las misiones que hemos hecho tan difíciles y tan arriesgadas (como esta) no lo hayas conseguido, dijo Salim.
- En fin... Después de todo no hemos conseguido nada, dijo Jamal
-Ya, lo sé, que se le va ha hacer, respondió Fatin
Ahí acabó su conversación, pero por la noche Fatin se sentía fatal y... a la noche  siguiente tuvo que contar a sus compañeros que todo lo que les había dicho el día anterior había sido mentira.

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