CAPITULO
VIII
Mientras que Fatin, Jamal
y Salim están en el hostal deciden planear algo que pase lo que pase no salga
mal, ya que todos sus planes habían fracasado. Deciden cambiarse por completo,
quiere decir, se cambian la identidad y como no visten y actúan diferente. Así
estuvieron un buen tiempo hasta que ya no hubo sospecha alguna. Con lo cual la
primera parte de su plan ya estaba echa ahora lo difícil era la parte de
repartirse el trabajo, Salim el más sociable se hizo pasar por policía y así
consiguió emborrachar a los demás policías para que no estuvieran pendientes de
lo que pasaba por la noche en la ciudad. Jamal estuvo hablando con el sacerdote
y así le entretenía, y entre todo este transcurso de tiempo Fatin robó el Arca
Santa. Mientras que Fatin la robaba se estuvo acordando de lo siguiente:
Sé que con este tesoro nos irá muy bien pero también sé
que no ha sido nada fácil llegar hasta aquí sin la ayuda de los otros
compañeros, pero... Yo he sido el más inteligente de este plan así que en
cuanto menos se lo esperen les haré la señal para que volvamos al hostal y allí
podré engañarles para quedarme yo con todo este maravilloso tesoro.
Mientras que los demás ya
habían cumplido con su parte Fatin llego al hostal allí escondió el Arca Santa
y después de todo esto les llamó y aquí les contó la siguiente “mentira”:
- Ha sido muy difícil
conseguir el Arca Santa y no.... No he podido conseguirla, dijo Fatin.
- ¡¿Cómo?! Parece mentira
que de todos las misiones que hemos hecho tan difíciles y tan arriesgadas (como
esta) no lo hayas conseguido, dijo Salim.
- En fin... Después de
todo no hemos conseguido nada, dijo Jamal
-Ya, lo sé, que se le va
ha hacer, respondió Fatin
Ahí acabó su conversación,
pero por la noche Fatin se sentía fatal y... a la noche siguiente tuvo que contar a sus compañeros que
todo lo que les había dicho el día anterior había sido mentira.
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