lunes, 23 de abril de 2012

CAPÍTULO II


CAPÍTULO II

 Juan, tan borracho como de costumbre, no sabía el poder que tenia en sus manos, y decidió vendérselo a un francés. El comerciante francés que se encontraba en ese momento en Santiago de Compostela. Él se llamaba Bruno, era alto delgado, con ojos azules y pelo castaño. Como cualquier persona del medievo tenía un carácter arisco y era muy desconfiado.
Juan le vendió aquel códice por unos 50 saldos, algo que por aquella época era bastante poco y como Bruno era un gran timador consiguió lo que quería a muy buen precio. Si, todos sabemos lo que Bruno iba a hacer, iba a leer el códice y descubrió la fecha, ¡¡¡LA FECHA DEL FIN DEL MUNDO!!! Se sorprendió bastante, no quedaba mucho tiempo, pero... tuvo que decidir entre saber que el mundo iba a acabarse y vivir hasta el fin con ese remordimiento o revender aquella valiosa pieza. Bruno estuvo meditando mucho la decisión todo el día porque por una parte si lo vendía  podría obtener el triple del dinero que se había gastado  pero igualmente él seguiría sabiendo lo que iba a ocurrir porque ya lo había leído y era lo mismo con libro o sin libro a si que decidió quedárselo.
A la mañana siguiente Bruno decide ir al Monasterio de San Vicente que está situadoen Oviedo para ver si puede dormir allí.
Cuando llegó al Monasterio de San Vicente decidió ir a hablar con el sacerdote para preguntarle si podía dormir allí unos días:
-Hola señor Dionis, ¿qué tal está?, dijo Bruno.
-Muy bien y usted, contestó Dionis.
-Bien, podría quedarme unos días a dormir en el monasterio, dijo Bruno.
-Si hombre encantado, le enseñaré la habitación en la que va a dormir, replicó Dionis.
El sacerdote le llevó a la habitación en la que dormiría.
-Uy!  Qué grande es  la habitación muchas gracias, dijo Bruno.
-De nada, le respondió.

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