CAPÍTULO
I
Alfonso VI llega a Oviedo 24 de Julio de 1075
como peregrino y decide ir a visitar la iglesia de San Salvador donde está el
arca santa que contiene muchas reliquias que habian estado escondidas mucho tiempo de la conquista musulmana.
Alfonso VI es una persona con pelo largo y
pelirrojo, tiene los ojos verdes y una gran barba pelirroja que le rodea la
boca.
Al llegar a la iglesia abre el Arca Santa y ve
el beato de Liébana, al verlo se queda muy sorprendido. El Beato de Liebana es un códice muy valioso que hace comentarios sobre el Apocalipsis.
Sorprendido por lo que acababa de ver, habla con su emisario llamado Gregorio:
- Tú crees que deberíamos
trasladar el códice a la catedral de Santiago de Compostela para que esté más
vigilado y seguro, dijo Alfonso.
- Pues la verdad es que
creo que es una buena idea ya que aquí corre mas peligro que allí, respondió
Gregorio.
- Vale pues entonces
mañana tú te encargas de llevarlo hasta la catedral, dijo el rey.
- Bien mañana lo llevaré,
respondió el criado.
- Pero ten cuidado no
llames mucho la atención a ver si te lo van a robar, dijo Alfonso
- Lo tendré, replicó
Gregorio.
Mientras mantenían esta
conversación, no se dieron cuenta de que
un hombre estaba escuchando y que al oírlo pensó que podría robarlo y venderlo
a alguien por mucho dinero.
A la mañana siguiente, Gregorio, el emisario
del rey Alfonso VI, empieza el camino para trasladar el Beato de Liébana. El
recorrido que tiene que hacer es uno de los más largos del camino de Santiago.
Cuando va por la mitad del camino se empieza a cubrir el cielo de una niebla
muy espesa y la visibilidad que tiene Gregorio es cada vez peor.
De repente, entre la
espesura de la niebla aparece en el camino el cristiano que había
escuchado hablar del traslado del beato
al rey y a Gregorio. Se llamaba Juan era alto, pelo moreno, ojos marrones
verdosos y se le conocía en el pueblo por ser un borracho que se gastaba el poco dinero que tenia en la taberna del
centro de Oviedo. Juan era tenía muy mal humor, robaba cosas valiosas para
después vendérselas a los comerciantes de las afueras de Oviedo.
En el encuentro Juan
intentó quitarle el Beato a Gregorio y se enzarzaron en una pelea. Empezó
ganando Gregorio ya que le dio dos patadas y un puñetazo y lo dejo en el suelo
después continuó ganando Juan ya que le da varios puñetazos después de haberse
recuperado. Después de mucho tiempo igual sale victorioso Juan ya que le ataca
con una navaja y le mata. Después él huye corriendo y no descante hasta que ya se encuentra lejos.
Alfonso VI se entera de
que han matado a su emisario Gregorio, y que le han robado el códice, y que lo
tiene un borracho que por el camino se había encontrado.
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